Elena G. White no guardó silencio ante el orgullo, el autoritarismo, la centralización del poder y la falta de énfasis en Cristo dentro de la propia Iglesia Adventista.
En esta investigación conocerás las fechas, el contexto, la reacción de los dirigentes y los cambios que ocurrieron durante su vida, especialmente después de las crisis de 1888, 1901 y 1903.
Una historia necesaria para comprender que tener la verdad doctrinal no nos hace inmunes al orgullo ni al abuso de autoridad. La verdadera reforma comienza cuando Cristo vuelve a ocupar el centro.
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