Hace seis años, el 30 de enero de 2020, José Antonio Llorca descendió a las aguas bautismales en Barcelona, España. A su lado se encontraba el pastor Esteban Bohr.
Escuchar el testimonio:
No se trataba de un nuevo creyente sin experiencia religiosa. José Antonio había dedicado 38 años al sacerdocio católico y había ocupado importantes responsabilidades dentro de la Iglesia. Su decisión no nació de una emoción repentina, sino de una búsqueda espiritual que se extendió durante toda su vida y de aproximadamente tres años de intenso estudio del mensaje adventista.
Una vida formada dentro del catolicismo
José Antonio nació en 1945 en Algemesí, una localidad muy católica situada cerca de Valencia, España. Desde los 11 o 12 años deseaba convertirse en sacerdote, aunque primero se preparó como maestro.
Finalmente ingresó al sacerdocio alrededor de los 35 años. Durante sus 38 años de ministerio fue:
- Vicario durante seis años.
- Párroco durante cuatro años.
- Capellán durante aproximadamente 28 años.
- Miembro de los tribunales eclesiásticos de Valencia durante 17 años.
- Secretario y fiscal en causas de nulidad matrimonial.
- Juez eclesiástico durante diez años, después de obtener una licenciatura en Derecho Canónico.
Al final de su carrera sacerdotal colaboró como ayudante en una parroquia de Valencia. Por eso, su conocimiento del catolicismo no era superficial: había trabajado en parroquias, instituciones religiosas, la curia y los tribunales de la Iglesia.
Su gran preocupación: conocer verdaderamente a Dios
Desde joven, José Antonio mantuvo una inquietud constante por la oración. Deseaba comprender cómo acercarse a Dios y cómo alcanzar una relación espiritual más profunda.
Esa búsqueda lo llevó a investigar otras religiones y prácticas espirituales. Estudió el hinduismo, el budismo, el islamismo, el yoga, la meditación oriental y algunas ideas relacionadas con la Nueva Era.
Con el tiempo llegó a la conclusión de que muchas de aquellas prácticas estaban fundamentadas en el panteísmo: la idea de que la divinidad se encuentra dentro del propio ser humano y que la persona puede alcanzar por sí misma su santidad o iluminación.
La Biblia le mostró una realidad diferente. La santificación no nace del interior del ser humano ni depende de algún método de meditación. Es Dios quien transforma y santifica a la persona.
Esta diferencia se convirtió en uno de los primeros grandes descubrimientos de su nueva etapa espiritual.
El video que inició el cambio
Aproximadamente en febrero de 2017, José Antonio encontró en internet una presentación relacionada con el mensaje adventista. En una de sus entrevistas explicó que también había estado investigando la relación entre la religión y la política.
Al conocer la interpretación profética adventista sobre la mujer montada sobre la bestia y la unión del poder religioso con el poder civil, sintió que se encontraba ante algo completamente nuevo.
Aquel video marcó, según sus propias palabras, “un antes y un después”.
Desde entonces comenzó a dedicar varias horas diarias a la lectura de libros, al estudio de la Biblia y a la observación de conferencias adventistas. Durante casi tres años investigó cuidadosamente antes de tomar su decisión.
La Biblia por encima del magisterio
Lo que más impresionó a José Antonio del adventismo fue su profundo énfasis en el estudio bíblico.
Durante toda su vida había aceptado que la interpretación final de las Escrituras dependía del magisterio católico, de la tradición y de la autoridad del pontífice romano. Incluso conociendo el principio protestante del libre examen, consideraba que la autoridad papal debía permanecer por encima de la interpretación individual.
El adventismo le mostró otra manera de estudiar:
Examinar el texto, estudiar su contexto y buscar, bajo la dirección del Espíritu Santo, qué está diciendo verdaderamente Dios.
José Antonio explicó que el paso decisivo ocurrió cuando comprendió que la Palabra de Dios está por encima del pontífice romano.
A partir de ese principio comenzó a examinar nuevamente las doctrinas que había enseñado durante décadas.
Las doctrinas que comenzó a cuestionar
Entre las enseñanzas que más profundamente reconsideró estaban:
- La infalibilidad papal.
- La inmortalidad natural del alma.
- El infierno de tormento eterno.
- El purgatorio.
- La autoridad de la tradición.
- La observancia del domingo en lugar del sábado bíblico.
José Antonio reconoció que un católico sincero generalmente no cuestiona estas enseñanzas, porque las recibe como dogmas que deben aceptarse. Eso mismo le había sucedido a él.
El domingo era un ejemplo muy claro. Aunque había recibido preparación teológica, nunca se había detenido a cuestionar seriamente por qué se celebraba el primer día de la semana.
Explicó que dentro de una cultura tradicionalmente católica:
“Naces, sigues viviendo y mueres pensando que el domingo es el día del Señor, hasta que alguien viene y salta la chispa”.
Al estudiar directamente la Biblia, comenzó a comprender el sábado como el verdadero día de reposo establecido por Dios.
El precio de seguir su conciencia
Aceptar estas verdades implicaba mucho más que cambiar de congregación. José Antonio tenía que dejar atrás toda una vida de reconocimiento, relaciones y responsabilidades.
Su familia consideraba un honor tener un sacerdote entre sus miembros. Ahora tendría que explicarles que abandonaría el sacerdocio y se uniría a una iglesia protestante.
También debía enfrentarse a:
- Los sacerdotes que habían sido sus compañeros.
- Los feligreses que lo habían visto celebrar misa.
- Las personas a quienes había confesado.
- Las autoridades eclesiásticas.
- Los amigos que no comprendían su decisión.
Algunos pensaron que había perdido el juicio. Otros le advirtieron que los adventistas eran una secta, que lo engañarían o que tratarían de quitarle su dinero.
Él describió aquella experiencia como sentirse “uno contra todos”.
Su conversación con el cardenal Cañizares
José Antonio quiso realizar su salida de manera respetuosa. Por eso solicitó una audiencia con el entonces arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares.
Se reunió con él en dos ocasiones. Según José Antonio, el cardenal lo trató con mucho afecto, “como un padre”.
El arzobispo le pidió que conversara con dos sacerdotes bien preparados antes de tomar la decisión definitiva. José Antonio cumplió la petición. También habló con otros sacerdotes y profesores de teología.
Las conversaciones fueron respetuosas y amistosas, pero no lograron hacerlo cambiar de parecer. Él explicó sus nuevas convicciones y finalmente salió en libertad, conservando incluso la amistad de varios de sus antiguos compañeros.
Sin embargo, reconoció que fue un proceso doloroso. Sentía vergüenza al caminar por lugares donde todos lo conocían como sacerdote. También sabía que perdería posición económica, honra y autoridad.
Aun así, decidió continuar.
El contacto con Esteban Bohr
Durante su investigación, José Antonio observaba continuamente las presentaciones del pastor Esteban Bohr, a quien llegó a considerar uno de sus principales referentes dentro del adventismo.
En 2019 compró por internet un material de Bohr relacionado con los siete sellos del Apocalipsis. En su comunicación con la persona encargada de la venta, expresó su deseo de que el propio Esteban Bohr lo bautizara.
La petición llegó hasta el pastor.
Poco después, José Antonio recibió un correo directo de Bohr, quien le informó que estaría en Barcelona en enero de 2020 y que tendría mucho gusto en bautizarlo.
Desde aproximadamente el 8 de agosto de 2019 hasta el día del bautismo, ambos mantuvieron comunicación por correo electrónico. Bohr lo orientó especialmente durante el difícil proceso de abandonar sus funciones dentro de la Iglesia católica.
José Antonio llegó a reconocer:
“Intenté por todos los medios ir por otro camino, pero no podía hacerlo si quería seguir a Cristo conforme a mi conciencia”.
Su primera experiencia dentro de una iglesia adventista
Hasta enero de 2020, José Antonio conocía el adventismo únicamente a través de libros, videos y transmisiones por internet. Nunca había entrado personalmente en una iglesia adventista.
Eso cambió cuando viajó desde Valencia hasta Barcelona para asistir a una semana de conferencias sobre el libro de Daniel, presentada por Esteban Bohr en la iglesia de Urgell.
José Antonio no llegó sin preguntas. Tenía dudas sobre la denominación como institución, el ecumenismo, ciertas relaciones con el Vaticano y la manera en que algunos adventistas trataban los escritos de Elena G. de White.
Durante aquella semana conversó con pastores, observó las reuniones, escuchó las preguntas de los miembros y examinó la enseñanza impartida.
La experiencia directa confirmó su decisión. Concluyó que, aunque la Iglesia Adventista tenía dificultades humanas como cualquier organización, su doctrina era profundamente bíblica y Dios estaba obrando en ella.
El bautismo
El 30 de enero de 2020, José Antonio Llorca fue bautizado por el pastor Esteban Bohr en Barcelona.
Tenía 74 años y dejaba atrás 38 años de ejercicio sacerdotal.
Después de su bautismo explicó que no se trataba solamente de una experiencia emocional. Había llegado hasta allí mediante un proceso de conocimiento y convicción.
La verdad, afirmó, lo había hecho libre, feliz y “uno consigo mismo”. Durante muchos años había vivido con dudas, inquietudes y claroscuros espirituales. Ahora creía haber encontrado una comprensión más completa de la revelación bíblica.
“Vale la pena dejarlo todo por ganar a Cristo”
Al finalizar su testimonio, José Antonio relacionó su experiencia con las palabras del apóstol Pablo en Filipenses 3:8:
“Todo lo considero pérdida con tal de ganar a Cristo”.
Reconoció abiertamente lo que había perdido:
- Posición económica.
- Reconocimiento social.
- La honra que representaba ser sacerdote.
- Influencia y poder dentro de la Iglesia.
- La seguridad de una vida ya establecida.
Pero afirmó que valía la pena dejarlo todo para seguir a Cristo conforme a la conciencia y a la Palabra de Dios.
Su testimonio no es la historia de un hombre que abandonó la fe. Es la historia de alguien que, después de casi cuatro décadas de ministerio, decidió volver a examinar todo lo que creía y colocar la Biblia por encima de la tradición.
Nunca es demasiado tarde para estudiar, reconocer la verdad y obedecer la voz de Dios.
📖 “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.
Juan 8:32
LeyDominical.com
Esta publicación en Facebook a sido debatida muchas veces y la mayor acusación es que todo es un «montaje», es por eso que acá les dejo evidencias en publicaciones catolicas de la existencia de José Antonio Llorca:
1. LLORCA TALES, Rvdo. D. José Antonio. Cesa como Adscrito a
la parroquia El Salvador y Santa Mónica de Valencia, en fecha 13 de
enero de 2020. Pag. 60 del PDF: https://archivalencia.org/wp-content/uploads/2022/01/01-ENERO-2020-_-BOA-_-3445-_-CONSULTA.pdf
2. También han concelebrado el Obispo de Ibiza y los tres capellanes de la Casa, el P. José Antonio Llorca, P. Ramón Fita y el P. Juan Navarro junto con otros sacerdotes de la diócesis…
https://www.aciprensa.com/noticias/51989/mons-osoro-celebra-misa-con-las-hermanitas-de-los-ancianos-desamparados-por-dia-de-su-fundadora
3. La actividad contó igualmente, con la presencia del Sacerdote José Antonio Llorca Tales,… https://valencia-espana.consulado.gov.co/sites/default/files/news/attachments/boletin_informativo_no_6.pdf
4. https://www.elperiodic.com/valencia/hermanitas-ancianos-desamparados-conmemoran-fundadora-santa-teresa-jesus-jornet_390129
5. Pagina 13: https://www.teologiavalencia.es/wp-content/uploads/listado-tesinas-marzo-2017.pdf