La enseñanza cristiana a menudo separa gracia y ley, viéndolas como opuestas. Sin embargo, la Biblia muestra que ambas están interconectadas. La gracia salva y perdona, mientras que la ley revela el pecado. Juntas, forman el verdadero evangelio, evitando el legalismo y la antinomia, y transformando al creyente en obediencia.
La gracia y la ley van de la mano